miércoles, 28 de mayo de 2008

Entre la tierra y el cielo


Él, de tan solo 55 años. Ella con 25 otoños menos. Esta es la típica historia de un jefe con su secretaria, con la diferencia de que se enamoran perdidamente. En un comienzo estaba casado, con dos hijos y ella era libre como el viento. Pero...un día ese maldito sentimiento se apoderó de sus corazones y nada fue igual. Estuvieron cerca de 1 año en la clandestinidad. Ella dudó en dejarlo, pensando que nunca se podría concretar, que jamás tendría el valor de separarse. Se equivocó. Finalmente, se divorció y se fueron a vivir juntos. Ambos cambiaron en sus personalidades. Ella era fría y parca, él era sometido y callado pero el amor... Ah, si el amor todo lo transforma (eso dicen). Tuvieron una hija hermosa y como dice un amigo: ´tenían todo para ser felices´y de hecho creo que lo fueron. Era jueves de invierno, él se levantó con fiebre y fue al médico le hicieron estudios y le dijeron que era una infección intestinal. Al día siguiente falleció víctima de una peritonitis. Ella quedó destruida, con una nena de 1 año y sin un centavo porque él nunca se había separado en papeles. Yo me pregunto qué hubiera sido preferible si conocer ese amor incondicional que duro tan poco o nunca haber pasado por una perdida así. Igualmente, lo guardará por siempre en su corazón y su alma porque ese día murió su amor y con él, el brillo que tenían sus ojos.

2 comentarios:

July in the sky with diamonds dijo...

Sin dudas hubiera sido preferible conocer ese amor incondicional.
Y más alla de la tristeza por la terrible pérdida y deque lo guarde por siempre en su corazon, queda en vida esa hija producto de tan profundo amor...

EL CHIPI dijo...

Creo lo mismo. Haber conocido ese amor fue lo mejor. Los dos persiguieron su deseo, se enamoraron, se quisieron, "vivieron". Vivieron felices; y en esto no tiene importancia el tiempo, porque quien puede medirlo?, el tiempo pueden ser 3, 6 meses, 1 año, 20 años; pero lo importante es ser Feliz. Vivir y ser feliz, alcanzar el deseo; concretarlo, cumplirlo. Y ella, cada vez que vea los ojos de su hija; verá reflejada su felicidad. No tendrá la felicidad completa, pero a través de esos ojos podrá construir el mejor de los recuerdos, el más lindo del amor que pudo vivir. Eso también hace feliz a las personas, poder construir el mejor, el más lindo, el más genuino de los recuerdos de quien ya no está.